Cada día se nos pide que creamos algo. Un titular nos dice lo que ocurrió. Un anuncio nos dice qué comprar. Un mensaje político nos dice en quién confiar. Una publicación en las redes sociales nos dice qué temer, apoyar, rechazar o compartir. Una figura pública ofrece una explicación. Un amigo repite un rumor. Un experto presenta una conclusión. Un sistema de inteligencia artificial produce una respuesta en cuestión de segundos. La cantidad de información disponible es extraordinaria, y también lo es la cantidad de desinformación, manipulación, confusión y opiniones sin fundamento. El desafío central del mundo moderno ya no consiste simplemente en encontrar información. Consiste en determinar qué información merece nuestra confianza. ¿Cómo distinguimos un hecho de una opinión? ¿Cómo sabemos si una prueba es fiable? ¿Cómo reconocemos cuándo se utiliza la emoción para influir en nosotros? ¿Cómo determinamos si una fuente es creíble? ¿Cómo podemos discrepar sin abandonar la razón, la dignidad ni el respeto? Y quizá lo más importante: ¿Cómo reconocemos que podemos estar equivocados? Estas preguntas se encuentran en el corazón de El poder de pensar.
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