Laura se enfrenta a su cuaderno, el que ha custodiado todas las palabras que no supo decir. Decide destruirlo porque ya cumplió su función, siendo la cárcel donde ella mantuvo encerrados los sentimientos más dolorosos de su vida. Pero al igual que un preso reinsertado, les da una segunda oportunidad, plantando cada página en una maceta junto a una semilla, de esta forma se produce un renacer, purificando todo aquello qeu una vez dolió y convirtiéndolo en algo bello, vivo e inofensivo.
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