Un tecnothriller de debut con la precisión técnica de Michael Crichton y el entramado de agencias de Tom Clancy, construido alrededor de una pregunta: ¿qué somos cuando el cerebro se apaga?
Hay preguntas que la humanidad lleva milenios haciendo. La religión ha intentado responderlas, la filosofía las ha rondado sin tocarlas del todo y la ciencia se ha resistido a formularlas en voz alta, porque hacerlo significaría admitir que quizá haya algo más allá de la biología.
Ana, Celia y su equipo no buscaban esa respuesta. Buscaban patrones en el ruido eléctrico neuronal, secuencias de la actividad cerebral en sus últimos instantes. Y encontraron algo que nadie esperaba, algo que obliga a replantear qué somos y qué significa realmente morir.
El problema es que, en el mundo en que vivimos, un descubrimiento así no pertenece a quien lo hace. Pertenece a quien puede usarlo.
Lo que encontrarás en este libro:
Un descubrimiento científico que pone en jaque la idea de lo que somos: si la conciencia puede medirse, ¿puede también hackearse?
Cuatro agencias de inteligencia y una sociedad corporativa secreta compitiendo en el mismo tablero con reglas distintas.
Escenarios que recorren Madrid, Washington, Shenzhen, Singapur, Diego García, Filipinas y muchos otros lugares.
Personajes que no son ni buenos ni malos: científicas que cruzan líneas éticas, agentes con lealtades cruzadas, antagonistas con sus propias heridas.
La pregunta que el libro no responde del todo —porque no puede—: ¿qué nos pasa cuando la actividad cerebral se detiene?
Sergio Fernández construye un thriller donde el enemigo no tiene una sola cara. La CIA quiere contener el hallazgo. El MSS chino quiere hacerse con él. La Areópago Society quiere convertirlo en tecnología de control. Y Mauro, el hombre del que Ana empieza a enamorarse, reporta cada uno de sus movimientos a Washington mientras carga con un secreto que lo conecta con algo mucho más antiguo que cualquier agencia de inteligencia.
Es una novela que se lee con la tensión de un thriller y se cierra con la inquietud de una pregunta filosófica: si nuestra esencia puede ser rastreada, leída y manipulada, ¿quién tiene derecho a hacerlo? ¿Y qué queda de nosotros si ese derecho cae en las manos equivocadas?
Un tecnothriller perturbador, éticamente inquietante, visionario y humano.
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