El mayor mito de la Segunda República, finalmente desmontado con los datos en la mano.
El 1 de octubre de 1931, Clara Campoamor y Victoria Kent protagonizaron un choque histórico en un hemiciclo dominado por hombres. Dos mujeres pioneras, ambas de izquierdas, debatiendo ferozmente si las ciudadanas españolas estaban listas para ejercer el derecho al voto o si su sufragio pondría en peligro el futuro del país. Campoamor ganó la batalla, pero el precio de esa victoria marcaría la historia.
Dos años después, en noviembre de 1933, la izquierda española sufrió una derrota electoral devastadora. Para justificar el fracaso y evitar la autocrítica, la maquinaria política construyó una excusa monumental que sobreviviría durante décadas: la culpa fue de las mujeres. Según este relato, las nuevas electoras, manipuladas por la influencia de la Iglesia, votaron en masa contra la República, traicionando a quienes les habían otorgado el sufragio.
Pero la historia oficial prefirió olvidar los detalles incómodos.
En La culpa fue de las mujeres, Víctor González Esteve disecciona las verdaderas causas de aquella debacle. Lejos de conformarse con el relato tradicional, este ensayo aplica una mirada de realismo institucional para revelar cómo el diseño del sistema mayoritario, la incapacidad táctica de las izquierdas para formar coaliciones y la campaña abstencionista de la CNT («No votad») fueron los verdaderos responsables del vuelco electoral.
Un análisis riguroso y afilado sobre los entresijos de la política, las dinámicas de poder y la facilidad con la que un sistema, cuando pierde por sus propios errores, recurre a la construcción de un chivo expiatorio antes que mirarse al espejo.
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