Hay mujeres que sostienen tanto que un día ya no recuerdan cuándo dejaron de sostenerse a sí mismas.
Durante años cuidan, resuelven, acompañan, anticipan, callan, organizan, pagan, esperan, levantan casas, hijos, parejas, padres, trabajos y rutinas. Parecen fuertes. Parecen capaces. Parecen estar bien.
Pero por dentro, muchas están cansadas.
Las que sostuvieron a todos es un libro de historias íntimas, humanas y profundamente reconocibles sobre mujeres que se dejaron para después durante demasiado tiempo.
Valeria construyó para sus hijos el futuro que ella no tuvo, hasta descubrir que su amor no debía costarle desaparecer.
Clara confundió cuidar con estar disponible para todo.
Inés perdió una nómina y tuvo que preguntarse quién era sin el trabajo que la definía.
Teresa cuidó a su madre hasta quedarse sin nombre propio.
Marta empezó de nuevo sin épica, con miedo, facturas e hijos que también dolían.
Elena tuvo que aprender que ser abuela no significaba entregar todo su tiempo.
Sofía entendió que amar a un hijo no debía convertirla en una sola función.
Estas páginas no prometen soluciones mágicas ni finales perfectos. Prometen algo más honesto: escenas que duelen, frases que incomodan, silencios reconocibles y pequeños despertares que pueden cambiar una vida.
Porque volver a elegirse no siempre empieza con una gran revolución.
A veces empieza diciendo: “hoy no puedo”.
A veces, pidiendo ayuda.
A veces, dejando de pedir perdón por necesitar una silla, una hora, una puerta o un deseo propio.
Este libro es para quienes han sostenido demasiado.
Para quienes han amado mucho, pero se han olvidado de sí mismas.
Para quienes necesitan recordar que cuidar no debería significar desaparecer.
Si alguna vez has sentido que todos tenían un lugar en tu vida menos tú, este libro es para ti.
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