Críticas
Recomendación de Librosyliteratura.es, escrita por Judit Rodríguez
La carretera, de Cormac McCarthy Gris, negro, dolor y muerte. Y soledad y desesperación. El mundo se ha convertido en cementerio de la civilización hasta ahora conocida. El cielo ha sucumbido a la oscuridad y ha dejado de aliarse con el sol, ahora pura quimera. Lloran las nubes con intensidad, día sí día también, plañideras de la miseria que tienen ante ellas. Y cuando no es lluvia o nieve, se expande en el terreno una niebla densa y mortuoria; pero lo peor es el frío eterno, inmisericorde, capaz de arrebatar el último aliento. Las ciudades son escenario de la masacre y recuerdo cruel de vidas felices. Ya no hay casas habitadas, no se escuchan risas en los parques ni en ningún otro sitio, los supermercados se marchitan desprovistos de contenido: todo son ruinas sin valor y cadáveres macabros, presas de la hecatombe. Tampoco hay vida en animales o vegetación. Y la ceniza. Como si ya no fuese suficiente oscuro este nuevo mundo, una ceniza tóxica y negra reina por doquier, contaminando el ambiente. Así es el camino que siguen los protagonistas de esta historia, un hombre y su hijo, de unos diez o doce años, de los pocos supervivientes que quedan en la Tierra. Están en algún punto de Estados Unidos y caminan hacia el sur en busca de calor, si es que aún existe. También tienen la vaga esperanza de encontrar a los que ellos llaman los “buenos”, personas que aún conserven sus principios y que, a diferencia de aquellos con los que se cruzan, no intenten cazarlos y comérselos sin reparos. Gente, en definitiva, con quien compartir sus míseras vidas. Desde las primeras páginas uno siente tremendo interés por el devenir de estos desdichados, por descubrir cómo se las apañarán en su camino hacia ninguna parte y por saber si, como sospechamos, morirán de hambre o frío en cualquier momento. Pero no sólo eso, la incertidumbre de lo ocurrido años atrás, esa gran catástrofe que los ha puesto en esta situación y que en ningún momento nos es desvelada, también nos invita a leer, buscando y descifrando pistas que nos ayuden a entender. Aunque, en realidad, no hay nada que entender: sólo está la necesidad de que el hombre y su hijo sobrevivan. & & La situación es desesperada y desesperante. Andrajosos y sucios, tanto el padre como el chico están hambrientos, razón de su precaria delgadez, y tienen mucho, mucho frío. El miedo a ser encontrados y el cansancio no los dejan avanzar demasiado, aunque lo intentan hasta el límite de sus fuerzas. Una lona, unas pocas mantas y una pistola (con una sola bala) es todo cuanto tienen por equipaje, aunque cuando pueden y encuentran algo importante que llevar, arrastran también un carrito de supermercado. Éste es sin duda un libro que llega hasta el fondo del alma y que deslumbra, sobre todo por la relación que tiene la pareja, entrañable a más no poder, y el tenaz esfuerzo del padre por salir adelante, pase lo que pase. A cada página, tus sentimientos son los mismos que los del hombre o el chico, porque al leer no puedes evitar ponerte en su lugar y compartir sus desgracias y puntuales alegrías. Tanto se mete uno en libro que a veces se hace necesario parar y respirar de tu propio aire para, después de un rato, seguir leyendo. Sobrecogedor, en todos los sentidos. Los protagonistas, que no tienen nombre y que poco importa, quedan retratados como en una fotografía, y no sólo físicamente. El hombre, como no podía ser de otra manera, está marcado por su pasado, por su niñez y por la época en que vivió con la mujer que amaba. Su actitud respecto al porvenir es más negativa de lo que aparenta, y bien se dejaría llevar por la pesadumbre si no fuese por la promesa que hizo de cuidar del pequeño. Por eso, y porque no se ve capaz de matarlo y evitarle el sufrimiento. El chico, a pesar de la esperanza y el ánimo que intenta insuflarle su padre, no entiende a dónde va encaminado tanto sufrimiento. Sin embargo, tal es la fe que tiene en su progenitor que procura siempre ser optimista y seguir sus indicaciones. Es, además, la perfecta representación de la bondad. Su compasión y ganas de ayudar a los demás, aunque éstos les hayan atacado o robado, es sorprendente, más si tenemos en cuenta que el niño sólo conoce este mundo apocalíptico. No sé en sus demás obras, porque no las he leído, pero en “La carretera” el estilo único de McCarthy encaja a la perfección. Dice sólo lo necesario para hacerte entender, dándote incluso la libertad de imaginarte ciertas cosas. Sus frases están carentes de recargos o florituras; son claras, sencillas y directas. El escritor sólo utiliza los puntos, las comas y los interrogantes como signos de puntuación; no emplea ni siquiera los guiones de diálogo para mostrar las conversaciones. Pero, curiosamente, no es necesario: todo se entiende a la perfección; o mejor, me atrevería a decir. Eso sí, al principio cuesta un poco, hasta que te habitúas. Además, me ha gustado mucho esta obra porque, ante tal situación, no entra en temas filosóficos ni religiosos, sino que el conflicto radica en la mera supervivencia, sin atender a orígenes o consecuencias. El amor y la lucha por los principios, eso es lo más importante y lo que, a fin de cuentas, derrocha “La carretera”. Así que, ¿qué más puedo decir para convenceros de que ésta es una genial lectura? No os lo penséis demasiado. "Y puede que llueva. ¿Cómo lo sabes? Lo huelo. ¿Cómo huele la lluvia? A ceniza mojada. Vamos."
Biografía del autor
Cormac McCarthy nació en 1933 en Rhode Island, aunque pasó la mayor parte de su niñez cerca de Knoxville, Tennessee, donde se desarrollan sus primeras cuatro novelas. En 1965 llamó la atención de la crítica internacional con su trabajo El guardián del vergel, que ganó el premio Faulkner a la primera novela. Más tarde aparecerían La oscuridad exterior, Hijo de Dios y Suttree, ambientadas en un Sur gótico y violento, y que han sido comparadas con la obra de William Faulkner y Flannery O'Connor. En 1981, Cormac McCarthy recibió el premio MacArthur Fellowship, el reputado Genius Grant, y escribió Meridiano de sangre. En 1992 publicó Todos los hermosos caballos,el primer volumen de su trilogía, que cosechó el aplauso de la crítica y un gran número de lectores. Finalmente, el libro fue galardonado con el premio literario más importante de Estados Unidos, el National Book Award. Completan la trilogía En la frontera y Ciudades de la llanura. En 2006 apareció No es país para viejos. Con La carretera ganó el premio Pulitzer en 2007. Cormac McCarthy es también autor de la obra de teatro El Sunset Limited y del guion El consejero. El pasajero / Stella Maris (2022) es su última novela. Falleció en su casa de Santa Fe, Nuevo México, el 13 de junio de 2023.
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