El deseo masculino heterosexual no está simplemente atravesado por la homosocialidad, sino organizado por una dimensión erótica sexual constitutiva que el sistema no puede reconocer sin dejar de funcionar: los hombres desean a otros hombres mediante las mujeres, y esa mediación exige la supresión simbólica y material de las mujeres como sujetos.La heterosexualidad obligatoria no es la supresión del deseo homosocial sexual de los hombres: es el mecanismo que convierte ese deseo en la demanda constante de la disponibilidad de las mujeres.
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